El inminente desprendimiento de un gigantesco iceberg en la Antártica causa expectación en el mundo científico.

Se trata de un enorme bloque de hielo de 5 mil kilómetros cuadrados que está unido al continente antártico por una antigua grieta que creció repentinamente el año pasado.

A comienzos de mayo la grieta comenzó un giro hacia la derecha, acercándose al océano. Durante los últimos días el giro se ha hecho más pronunciado.

Un equipo de investigadores de Swansea, Gales, observó que la velocidad del crecimiento de la grieta se ha acelerado desde diciembre pasado. El profesor Adrian Luckman afirmó a la BBC que “la separación puede estar muy cerca”.

De acuerdo a los expertos se trata de un fenómenos geográfico, y no climático. Explicaron que mientras el iceberg flote, no elevará el nivel del mar. Los problemas podrían crearse si éste se resquebraja, ya que podría dar lugar a glaciares.